Autora, conferencista y creadora de contenido cristiano
Mi historia no comenzó con un libro, una conferencia o un ministerio.
Comenzó con una joven que cargaba heridas profundas, preguntas sin respuesta y una fe que, por momentos, parecía completamente rota.
Hoy soy autora de «Diario de una mujer estéril fértil» y «Decido confiar«, fundadora de Instante Indeleble y una apasionada por compartir cómo Dios transforma el dolor en propósito.
Mi nombre es Kelly Vanessa Vanegas Pérez.
Nací en Cali, Colombia, el 21 de junio de 1995. Soy hija de William Vanegas y Mariluz Pérez.
Crecí en un hogar con principios católicos y, aunque tuve padres presentes, a los 12 años viví la separación de mis padres. Mi mamá se trasladó a Bogotá y yo decidí quedarme en Cali con mi papá. Con el tiempo entendí que aquella separación dejó vacíos emocionales que marcaron muchas de las decisiones que tomaría más adelante.
A los 15 años inicié la relación sentimental más larga y tóxica de mi vida.
A los 16 descubrí que estaba embarazada. Era una adolescente que aún cursaba el bachillerato y tomé la decisión de abortar. Aquella decisión cambió mi vida para siempre.
Después de eso me refugié en el ateísmo, la ciencia y las preguntas sin respuesta. Durante años pensé que, si Dios existía, jamás podría perdonarme.
Pero el dolor todavía tenía mucho que enseñarme.
Mientras estudiaba Publicidad, descubrí una realidad que derrumbó por completo mi relación sentimental. Fue la noche más oscura de mi vida. No podía dormir, no tenía paz y no encontraba respuestas. Desesperada, hice una oración sencilla: “Dios, no sé si eres real, pero si existes, dame paz para dormir esta noche y asistiré tres fines de semana seguidos a la iglesia”… Esa noche dormí profundamente.
Ese mismo fin de semana terminé aquella relación. Y los tres fines de semana que le prometí a Dios asistir a la iglesia todavía no terminan. Fue allí donde encontré algo que nunca antes había experimentado: la presencia de Dios. Comencé a orar, a leer la Biblia y a buscarlo con intensidad. Poco tiempo después, Dios me habló con una instrucción clara: “Bautízate”.
Aunque había crecido dentro de una tradición religiosa, entendí que Él me estaba llamando a algo más profundo. Así fue como el 28 de noviembre de 2015, a mis 20 años, tuve un encuentro con Jesús que transformó mi vida por completo. Ese día entregué mi vida a Cristo y comenzó una historia completamente nueva.
Dos semanas después de mi encuentro con Jesús descubrí que estaba embarazada nuevamente, esta vez en una relación diferente. Faltaba poco para graduarme de la universidad y, por primera vez, la maternidad era algo que deseaba profundamente, aunque no hubiera sido planeado.
Sin embargo, junto con la noticia del embarazo llegó también la noticia de la pérdida. No habían pasado ni dos horas entre una y otra. La ilusión y el dolor llegaron el mismo día.
La culpa intentaba convencerme de que aquello era un castigo por mi pasado, pero Dios comenzó a hablarme de algo diferente: perdón, restauración y una promesa de maternidad que iba mucho más allá de aquel embarazo.
Aunque en ese momento no lo sabía, Dios ya estaba escribiendo una historia mucho más grande de lo que podía imaginar.
Durante ese tiempo de crecimiento y búsqueda de Dios conocí a Johan Osman, quien hoy es mi esposo. Nuestra historia comenzó como una amistad sincera, en medio de procesos personales muy distintos y de relaciones que ambos necesitábamos cerrar.
Con el tiempo, esa amistad se fue profundizando, pero también atravesamos errores, decisiones equivocadas y momentos en los que tuvimos que detenernos para permitir que Dios corrigiera nuestro rumbo.
No fue una historia perfecta ni rápida. Hubo conversaciones difíciles, tiempos de espera y mucha intervención de Dios en nuestras vidas. Él trabajó de manera individual en mi corazón y en el de Johan antes de unirnos nuevamente con un propósito más claro.
Finalmente, el 28 de abril de 2018 nos casamos con el deseo de construir un matrimonio centrado en Cristo, aprendiendo juntos a caminar en obediencia, gracia y restauración.
Después de casarnos soñábamos con formar una familia. Pasó un año. Luego dos. Y el embarazo nunca llegó.
El 11 de noviembre de 2021 recibí un diagnóstico que resumía todos mis temores en una sola palabra: esterilidad.
Aquella fue mi segunda gran noche oscura. Esa noche le dije a Dios: “Dios, no sé si pueda soportar otro proceso más. Ayúdame a disfrutar el proceso; no quiero alejarme de ti”.
A la mañana siguiente, mientras oraba, vi la portada de un libro. Su título era “Diario de una mujer estéril fértil”. Busqué ese libro por todas partes, pero no existía.
Sin entender lo que estaba ocurriendo, le pregunté a Dios qué significaba aquello. Fue entonces cuando Dios me dio una instrucción clara: “Vas a empezar a escribir”.
Pensé que escribiría durante unos meses, quedaría embarazada y luego compartiría mi testimonio. Pero Dios tenía otros planes.
Pasé un año escribiendo y otro aprendiendo a confiar cuando no veía respuestas.
En medio de ese proceso también nació Instante Indeleble. Lo que comenzó como un emprendimiento terminó convirtiéndose en un ministerio dedicado a acompañar personas y familias desde una perspectiva bíblica.
En 2023 publiqué Diario de una mujer estéril fértil. Muchas personas comenzaron a llamarme “una mujer de fe”, pero la verdad era que mi fe estaba rota.
Y fue precisamente en ese proceso de restauración, mientras Dios comenzaba a sanar mi fe, que nació mi segundo libro: “Decido confiar”.
Hoy comparto mi historia a través de libros, conferencias, contenido digital y el ministerio Instante Indeleble.
Mi mensaje nace de la experiencia personal de haber atravesado culpa, pérdida, esterilidad, restauración y espera. Si algo he aprendido en este camino es que Dios tiene la capacidad de redimir los capítulos que creemos irreparables y convertir nuestras heridas en un testimonio de Su gracia.
Y esa sigue siendo la historia que Él continúa escribiendo en mi vida.